Mircea Eliade es el filósofo que con mayor claridad ha explicado algo que atañe a un concepto básico del urbanismo: la fundamental diferencia que existe entre el espacio sagrado y el espacio profano.
Su pequeño tratado sobre la cuestión (1957) se convirtió de inmediato en imprescindible en todas las escuelas de arquitectura y de urbanismo. No existe, en la historia del hombre, asentamiento que no se organizara en torno a un espacio dotado de atribuciones singulares que lo convirtieran en algo respetado por la comunidad.