Muchas veces nos vamos a la otra punta de la isla, por no decir del mundo, para admirar tesoros que tenemos al lado de casa. Las cuevas del Drach o del Hams están a una hora de trayecto, mientras que las de Génova se encuentran aquí mismo –desde el punto de vista palmesano– y no tienen nada que envidiar a las famosas de Porto Cristo. Es más, ya les gustaría a los visitantes de aquéllas disfrutar de la paz de éstas y la cercanía con el guía que tiene la veintena de personas que descienden hasta 36 metros de profundidad. El tesoro de la naturaleza está bajo el aparcamiento del restaurante Ses Coves.
Aunque no es tan fácil llegar allí si desconoces que está en la calle Barranc, número 45, debido a que no hay muchas indicaciones por la ciudad.